ANTOLOGÍA POÉTICA DE REGINA RAMÍREZ

SEGUNDA PARTE

NECESIDAD DE DIOS

 

UN RAMILLETE DE FLORES

Un ramillete de flores

quiero hacer con mis años...,

ponerlos en un jarrón, el tiempo,

y ahí detenerlos ya,

guardados, ...y seguir viviendo la vida

con el reloj del tiempo parado.

Es el tiempo como el agua

que cogemos a puñados,

y abrimos después la mano,

quedando tan sólo en ella

el frescor de su paso.

¡Quiero detener el tiempo

para mejor emplearlo,

llenar mejor y más mi vida,

más trabajo en mi trabajo,

más amor, más bondad

que la experiencia me ha dado!

Un ramillete de flores

quiero hacer con mis años:

violetas, rosas, jazmines...

Es un regalo humilde

para mi buen Dios.

¡Un ramillete de flores

con mis años!


VAGANDO DULCEMENTE

Voy hacia ti, ...y me rechazas,

vuelvo hacia mí, ...y no me encuentro,

y me quedo vagando dulcemente

por el espacio infinito de los cielos.

Voy pensando, meditando,

pero ¿quién soy yo?,

¿un átomo infinito de Dios

o un carbón encendido del infierno?

Voy hacia ti, mi Dios,

y me rechazas;

vuelvo a mi mundo

y me pierdo.

Me quedo sola, vagando,

vagando dulcemente

en el espacio infinito de los cielos.


FE Y ESPERANZA

Siento necesidad de ti

y me oculto en mi miseria.

Siento necesidad de ti

y me alejo más y más.

Te llamo a gritos

y, al verme tan sucia y negra,

huyo de ti.

Tengo necesidad de tu amor,

de tu fe,

de tu mano de amigo

que no engaña,

de la mirada de tus ojos

de piedad inmensa,

sin reproches, sin amenazas

ni dureza.

¡Señor, al verme tan sola,

tan pequeña,

tan frágil y mala,

te necesito a ti!

Tú, mi pastor, y yo,

tu oveja descarriada.

Tú, mi médico, y yo,

sin amigos, solitaria.

¡Te necesito, Señor!

Necesito tu mano, tu mirada,

tu cariño, tu amistad, Señor.

¡Tu cielo, tu fe

y tu esperanza!


SEÑOR, ¡MÁS FE!

Creo, Señor, pero mi fe no es firme,

ni es constante en mis sufrimientos.

Hay mareas de incertidumbres

y torbellinos incrédulos.

Hay noches muy oscuras en mi mundo,

ciego por espejismos,

por falsos reflejos

de un oro falso,

¡de un oro falso que no es tu cielo!

Señor, quiero tener más fe

cuando me azote lo adverso,

más fe cuando tú no me oyes,

más fe cuando tú pareces ciego,

más fe cuando tú te alejas

y quedo sola, muy sola...

Entonces soy soberbia,

mezquina y pequeña.

Quiero, Señor, creer más;

más fe en mis pensamientos,

más fe en mi vida diaria,

más fe en mis esperanzas

y más fe en mis sufrimientos.

Creo, Señor, ...pero

da más firmeza a mi amor,

más lealtad a mi corazón

y más constancia a mis locos pensamientos.

¡Más fe cuando tú no me oyes,

más fe cuando tú pareces ciego,

más fe cuando tú te alejas

y más fe en mis locos pensamientos!


¡TE NECESITO, SEÑOR!

Como pobre mendigo

tiendo hacia ti mi mano.

¡Señor, te necesito en la lucha!

¡Infúndeme tu valor!

Necesito esperanza firme

ante el fracaso

de mi vida rutinaria.

Necesito más fe; auméntala

tú, Señor, en mis noches oscuras,

en mis días sin un rayo

de luz ni de sol.

Necesito constancia

en mis luchas de pasiones

mediocres y bajas,

con reflejos falsos

de falsos amores.

Necesito corazón grande

que olvide y perdone.

¡Señor, como mendiga

tiendo hacia Ti mi mano

para que me des

lo que necesito

y vuelva mi mente

a ser blanca,

igual que fue un día,

en mi infancia!

¡Señor, necesito esperanza

ante el fracaso

de esta vida rutinaria!


BORRASCA

El horizonte está borrascoso,

fiel espejo de mi alma.

¡Señor, te llamo fuerte!

¡No desoigas mi llamada!

Desconfío de la gente,

y al decir esto...

siento dolor en mi alma.

No puedo confiar a nadie

la amargura que me embarga.

Los desengaños me ahogan,

me entristecen, me hunden;

y me abrasan

los sentimientos buenos.

Los deseos me destruyen

el amor y la esperanza.

¡Señor! ¡Te llamo muy fuerte!

¡No desoigas mi llamada!


¡QUÉDATE, SEÑOR!

Va cayendo la tarde

y el sol declina.

La hora de las tinieblas

rondando está nuestras vidas.

¡Señor, no pases de largo,

quédate con nosotros

esta tarde indecisa!

Quédate con nosotros

y habrá ilusión en nuestro trabajo,

y más luz en nuestros ojos,

y energía en nuestras decisiones.

¡Señor, no pases de largo!

Necesitamos más fe

y esperanza constante en ti.

Quédate y guía nuestros pasos

en esta senda escabrosa

y desconocida.

Quédate, Señor, con nosotros;

detén tu caminar

y no pases de largo

por nuestras vidas.

Caminemos juntos hasta el cielo

y así no habrá sombras,

ni flaquezas,

ni caídas, ni retrocesos.

¡Señor, va cayendo la tarde,

y el sol declina!

¡La hora de las tinieblas

rondando está nuestras vidas!

¡No pases de largo, Señor,

en esta hora indecisa!

 

 

 


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