ANTOLOGÍA POÉTICA DE REGINA RAMÍREZ

TERCERA PARTE

EN LA HOGUERA DEL AMOR

 

AMOR PURO

Fue un momento de vida,

¡sólo un momento!

Siento aún en mis mejillas

el fuego de tus besos,

la mirada de tus ojos

y el contacto de tu cuerpo.

Fue un momento de vida,

sólo un momento.

Me pregunto con duda ahora:

¿fue un regalo de Dios

o una pasión malsana del infierno?

Fue un momento de vida,

de Dios.

¡Sólo un momento!


ESCRIBIR TU NOMBRE

Voy a escribir tu nombre

con letras de oro en mi pecho.

Y una voz interior me dice:

"Con letras de oro no,

no, por favor.

¡Grábalo con amor

y con fuego!"



TÚ SIEMPRE ESTÁS

En las olas espumosas

y en la brisa del mar,

en la nube blanquecina,

¡siempre tú estás!

En la corriente del río

y en las burbujas que van

en sus aguas cristalinas,

¡siempre tú estás!

En el aire que susurra

melodías suaves y bellas

por los valles y las sierras,

¡siempre tú estás!

En el sol, la luz y el cielo,

y en la grandeza del mar

sin horizontes ni orillas,

¡siempre tú estás!

En las flores perfumadas

y en las matas olorosas

que Dios sembró en la sierra,

¡siempre tú estás!

En el aire que respiro

y en el agua que refresca,

y en el sol que me ilumina,

en el calor que me da vida,

y en los recuerdos ya idos

estás tú viviendo conmigo,

esperando ese cielo

tan soñado y prometido.

 


PIENSO EN TI

Pienso en ti cuando miro al cielo,

pienso en ti cuando una madre

entre sus brazos estrecha

a sus hijitos pequeños.

Pienso en ti cuando el sol

alumbra nuestra Tierra.

Pienso en ti a la caída de la tarde,

cuando la luz es opaca

y las sombras inciertas.

Pienso en ti en la noche oscura,

cuando las tinieblas avanzan.

Pienso en ti cuando no brillan

las estrellas.

Y me aferro al pensamiento

que ilumina mi alma.

Pienso en ti siempre

que contemplo el cielo.


LO DARÍA TODO

No sé qué daría

por volver a verte,

estar a tu lado,

besar tu frente,

ver tus ojos azules como el cielo

y sentir tus brazos

rodeando mi cuerpo,

oír tu voz

con el susurro del viento

y sentir tus latidos

junto a mi pecho.

No sé qué daría

por verte,

estar a tu lado,

sentir tus brazos

y besar tu frente.

¡Lo daría todo

sólo por verte!


EL AGUA DEL RÍO

Cantando va el agua del río

corriente abajo,

ha visto de lejos

que te estás bañando

y tiene prisa en llegar

para besar tu cuerpo.

Se llevará tu imagen

en sus aguas claras

como recuerdo.

El agua tiene prisa

en llegar y besar tu cuerpo

y llevarse tu imagen

como recuerdo.


TU AMOR

Es tu amor como el fuego,

todo lo arrasa y lo quema.

Odiando eres el hielo

que mata las flores bellas.

En tus caricias eres agua

clara y fresca,

que va apagando la sed

de las plantas y las hierbas

encontradas a su paso,

a orillas de la ribera.

Como el agua es tu amor,

con murmullos de sirena

canta y te adormece,

te seduce y te deja.

¡Te canta, te adormece,

te seduce, ...y se aleja!


NO CAMBIO NADA

Ni la mirada azul de tus ojos,

ni la dulzura de tus labios,

ni el halago de tus palabras,

ni el embrujo de tus brazos...

No cambio nada de ti,

todo lo tuyo lo guardo.

Lo que tienes todo es bueno,

no hay en ti nada malo.


NOCHE

En el silencio de la noche

yo te oigo,

y en la oscuridad de ella

te distingo.

El rumor del viento

es tu llamada,

la negrura de la noche

es tu cariño.


ATARDECER

Cogidos de la mano

corríamos como dos chiquillos,

locos, para llegar a la meta

soñada por ambos.

Tú eres el cielo,

yo, la tierra.

El horizonte era

el beso de amor

que sellaría nuestras vidas.

Corríamos mucho

y ¡llegábamos!

Mas el horizonte,

riendo burlonamente,

rápido, se alejaba.

Y seguíamos corriendo

cogidos de la mano

día tras día,

año tras año, ¡siempre igual!

Un día, nuestros pies

se fueron cansando;

ya no podíamos correr.

Nuestras manos

se fueron separando.

La cansera de tan larga espera

nuevas y diferentes sendas

nos ha ido marcando.

De nuestros labios

el fuego del deseo

de aquel beso

se ha ido débilmente

borrando.

Sólo nos queda el lejano horizonte

con los rayos dorados

de un sol que va muriendo

y nos recuerda

el sueño imposible

que un día tuvimos

y que no se ha realizado.

Hoy, esos rayos más pálidos

nos dicen que el primero

en llegar a ese horizonte

llamado esperanza

quedará allí aguardando al otro,

y entonces

otra vez cogidos de la mano,

y con el beso hecho ya una realidad,

caminaremos nuevamente

y pasaremos los umbrales

de una hermosa puerta

llamada Eternidad.

¡Será un atardecer!


CONFESIÓN, ¿PARA QUÉ?

¿Qué pecado cometí al conocerte?,

¿qué pecado fue enamorarte

de un imposible?

¿Por qué llegué a quererte

con delirio?

¿Por qué el destino

nos unió en ese ambiente?

¿Por qué la obsesión de un beso

fue tu guía?

¿Por qué el fuego del deseo

abrasó tu mente enloquecida?

¿Por qué este amor imposible

y ciego hasta la locura?

¿Por qué sentía miedo

y a la vez ternura?

Tú, un adolescente, casi un niño;

yo, una mujer marcada

por una suerte de vida,

con prohibición de levantar

la mirada del suelo

para encontrarme con la tuya.

Eras sólo un niño de fuego

que pedías mi amor,

sellado para siempre

con un beso.

¡No sufras! ¡Cuántas veces

te he besado

sin tú saberlo!

Con mis ojos,

cada mirada posada en la tuya,

un beso,

y cada sonrisa posada en la tuya,

un beso,

y cada enfado

que contigo tenía,

un beso.

Eras sólo un niño de fuego

que pedías mi cariño

sellado con un beso.

¿Qué pecado cometí

al conocerte?

¿Qué pecado fue enamorarte?

¿Por qué el destino

nos trató tan duramente?

¿Por qué permitió

que yo me enamorara?

¿Por qué?, ¿por qué?,

me pregunto siempre.

¡Solamente Dios

puede contestarme!

 

 


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