Fragmentos de historia oscense

DOCUMENTOS SOBRE LAS SANTAS ALODÍA Y NUNILÓN, PATRONAS DE HUÉSCAR Y PUEBLA DE DON FADRIQUE


1580.- LA PUEBLA DE DON FADRIQUE DECLARA POR DÍA DE FIESTA EL DE LAS SANTAS

Siguiendo el ejemplo de Huéscar, los vecinos de la Puebla de don Fadrique solicitaron al Arzobispo de Toledo que les permitiera celebrar el día de las Santas como día de fiesta. En la reunión, celebrada en el coro de la iglesia de Ntra. Sra. de la Quinta Angustia, el 28 de octubre de 1580, el beneficiado D. Pedro Tallada, vicario de Huéscar y su partido, "dijo cómo había venido a ciertos negocios tocantes a la iglesia y que estaba informado cómo los vecinos de este pueblo y beneficiados de la dicha iglesia tenían muy particular devoción con las bienaventuradas Santas vírgenes y mártires Nunilona y Alodía, patronas de esta tierra, y que deseaban mucho se notase (anotase) su fiesta para guardarla y celebrarla con la veneración y observança que las demás fiestas solemnes se suelen guardar; y que en la dicha ciudad de Huesca se habían juntado los cabildos eclesiástico y seglar y vecinos de ella para notar y habían notado el dicho día y fiesta, y habían pedido y suplicado al Ilmo. de Toledo fuese servido mandar que se guardase y celebrase, y que con la voluntad y voto de la dicha ciudad se había de enviar a Su Señoría Ilma. que viesen si estaban en el dicho propósito y determinación de hacer el dicho auto lo hiciesen, para que constando a Su Señoría Ilma.. hubiese efecto su justo y santo deseo; y ambos los dichos cabildos eclesiástico y seglar dijeron cómo había mucho(s) que deseaban que se notase, guardase y celebrase la dicha fiesta, y que así todos unánimes y conformes la votaban y notaron, y piden y suplican a su Ilma.. Señoría sea servido de mandar que se guarde y celebre como las demás fiestas solemnes de la iglesia, porque en ello, (a)demás de que Dios Nuestro Señor sea servido, recibirán todos muy crecida y particular merced; y para mejor entender la voluntad del pueblo, el dicho señor vicario dijo a los que estaban presentes y habían concurrido al dicho voto, usasen si les parecía bien, y todos dieron a entender que así lo deseaban y querían, y no hubo quien hiciese ni mostrase contradicción alguna de como así votaban la dicha fiesta...".

1603.- BENDICIÓN DE LAS IMÁGENES Y LA ERMITA DE LAS SANTAS

Terminando el verano de 1603, llegó a Huéscar D. Melchor de Vera y Soria, obispo de Troya y Visitador general del Arzobispado de Toledo, para conferir el Sacramento de la Confirmación. Aprovechando tan importante visita, el mayordomo de la cofradía de las Santas Mártires, Martín de la Cueva, que no estaba seguro de si la ermita y las imágenes habían sido bendecidas, organizó la bendición solemne y demás ceremonias. Como la cofradía era pobre, solicitó al cabildo municipal que, además de asistir a la fiesta, corriera con los gastos. Todo estaba ya tan dispuesto que iba a tener lugar al día siguiente (y hay que tener en cuenta que el documento se leyó en el Ayuntamiento el mismo día de la bendición, por lo que parece lógico que no pudiera asistir). Dijo Martín de la Cueva que nadie sabía si "la dicha ermita e imágenes de las Santas están bendecidas y no se halla que lo estén, y por que la devoción se aumente ha procurado con instancia que el Sr. Obispo de Troya se sirva de bendecir imágenes y ermita, y que con mayor causa se reciban y lleven en procesión cuando se ofrezca. Así lo ha ofrecido Su Señoría, y que irá mañana martes a ello. No hay en la dicha cofradía dineros con que regalarle de comida y los que con él van y para otras cosas necesarias a este acto, que toca a V. M. como patronas de esta cofradía, y que las dichas Santas lo son de esta ciudad, suplica a V. M. dos cosas: que se dispongan a ir a la dicha bendición y ayudar con algún dinero para el gasto.".El Ayuntamiento anotó lacónicamente como única respuesta a la solicitud del diligente mayordomo: "En los archivos hay recados y certidumbre de que se han bendecido, y se buscarán (1)".

Pero la cosa ya estaba decidida. Transcribimos el certificado de la bendición:

"En la ciudad de Huesca, en primero día del mes de septiembre de mil seiscientos tres años, ante mí, el presente notario, y testigos de yuso escritos, estando en la dicha ciudad Su Señoría Rvdma. el Sr. Don Melchor de Vera y Soria, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica obispo de Troya, del Consejo de Su Majestad, sufragáneo y visitador general en todo este Arzobispado de Toledo por el Illmo. y Rvdmo. D. Bernardo de Rojas y Sandoval, cardenal de la Santa Iglesia de Roma, arzobispo de Toledo, primado de las Españas, Chanciller mayor de Castilla y del Consejo de Estado del Rey Nuestro Señor etc, mi señor. Su Señoría, de pedimento de Martín de la Cueva, vecino de la dicha ciudad, mayordomo de la cofradía de las gloriosas mártires Nunilona y Aludía, fue a la ermita que de la advocación de las dichas gloriosas mártires la dicha cofradía tiene en la sierra que dicen la Sagra, al pie de ella, término y jurisdicción de la dicha ciudad de Huesca, y estando en ella vestido de pontifical con la solemnidad y ceremonias que manda el pontifical romano bendijo la dicha ermita, todo lo que es ámbito y cuerpo de iglesia, hasta la puerta, y luego Su Señoría, en el altar de la dicha ermita, dijo la misa de la bendición. A todo lo cual se hallaron presentes el licenciado González de Laguna, vicario general de la dicha ciudad de Huesca y su partido, el licenciado Miguel Jiménez, beneficiado de la Iglesia Mayor, el doctor Juan Casquer, beneficiado de la iglesia de señor Santiago, el dicho Martín de la Cueva, Juan Rodríguez de Narváez, Baptista Rodríguez, Luis de la Fuente, procurador, Lorenzo de Torreblanca, y otros muchos. Y para que de ello conste, de mandamiento de Su Señoría el señor Obispo y pedimento del dicho Martín de la Cueva, yo Diego de Ulloa, clérigo presbítero, notario apostólico, por autoridad apostólica y ordinaria, que presente fui con Su Señoría el Obispo, mi señor, y testigos arriba dichos a la bendición de la dicha ermita de las Santas Mártires, de que doy fe, di el presente, que va firmado de Su Señoría. De todo lo cual doy fe.

El Obispo de Troya

Por mandado de Su Señoría

Ante mí, Diego de Ulloa

Notario apostólico."

Ocho días después, Martín de la Cueva insistió ante el Ayuntamiento en la pobreza de la cofradía y en que nadie sabía nada de una presunta bendición anterior: "...digo que habiendo hecho grandes diligencias en buscar en los archivos de la Iglesia si estaba bendita la dicha ermita y preguntándolo a hombres ancianos de esta ciudad si sabían o habían oído decir a sus mayores si estaba bendita la dicha ermita, y no he hallado certificación de ello ni quien lo supiese, y estando en esta ciudad el Sr. D. Melchor de Vera y Soria, obispo de Troya, le supliqué fuese servido de ir a bendecir la dicha ermita, y así Su Señoría lo hizo; y le acompañaron el vicario de esta ciudad y beneficiados y otras muchas gentes, en que tuve necesidad de dalles de comer y merendar y cenar, y otro día dar de comer a la demás gente, en que gasté más de cuarenta ducados, pues a V. Md. consta la cofradía ser pobre y sin ninguna renta, y yo me esforcé a hacer el dicho gasto confiado que V. Md. ayudaría con algo, pues las vírgenes tiene V. Md. por patronas. Suplico a V. Md. se me ayude con algo para el gasto que he hecho. Y para que de aquí adelante conste a los presentes y por venir estar bendita la dicha ermita y vírgenes presento este título original firmado del dicho señor Obispo y refrendado de su secretario, para que V. Md. lo ponga en su archivo donde se halle cada vez que de él haya necesidad." (2).

1775.- UNA ENTRADA DE LAS SANTAS EN HUÉSCAR EN EL SIGLO XVIII

Las Santas bajaban a Huéscar no sólo el lunes de Pascua sino en cualquier época en que los campos estuviesen castigados por la sequía o amenazados por plagas, como las de la langosta. El Ayuntamiento proponía a la Parroquia la necesidad de celebrar un novenario a las Patronas y éstas eran trasladadas a la ermita de la Victoria (edificio que, si Dios no lo remedia, veremos desaparecer en nuestros días) y, desde allí, a Santa María.

"En este cabildo se trató y confirió estar informada esta ciudad cómo la devoción de los fieles y a solicitud de Su Señoría, dicho señor Procurador Síndico General, y habiendo precedido recado político de dicho Su Señoría para con el señor Vicario de esta ciudad se ha pasado en este día a conducir las Santas Mártires del Monte, patronas de ella, al santuario de Nuestra Señora de la Victoria, para que desde él se traslade a la Iglesia Mayor de esta dicha ciudad y celebrarles un novenario para impetrar por su poderoso auxilio de la Majestad Divina nos conceda el alivio de las enfermedades que se padecen, la lluvia que tanta falta hace y felicidad en la próxima cosecha, y para instruirse esta ciudad de la hora en que se ha de celebrar la procesión general y asignación de calles por donde haya de transitar, se decretó pasen los señores D. Mateo Francisco Ruiz y D. Luis Nicolás de Serrabona por legacía al Ilustre Cabildo de dicha Iglesia Mayor para el explicado fin, y en vista de sus resultas providenciar las circunstancias correspondientes a su celebridad; y habiendo pasado dichos señores a la práctica de dicha diligencia, se regresaron y manifestaron quedar instruido dicho cabildo, y que darían pronta respuesta; en cuyo estado se presentaron en este ayuntamiento los señores D. Francisco Antonio de Robles y D. José Vázquez Castilla, presbíteros beneficiados de dicha Iglesia Mayor, y expresaron cómo dicho su cabildo tiene deliberado que en la tarde de este día, luego que avisen las campanas, se salga de dicha iglesia en procesión de rogativa a recibir a dichas patronas al camino y en derechura a la referida iglesia por la calle Mayor se traigan desde dicho santuario de la Victoria, y suplica dicho cabildo a éste facilite la concurrencia de las comunidades, pertrechos de la cofradía del Santísimo, pendones de los gremios, limpieza y aseo de dicha calle para el mayor culto de dicha celebridad, a lo que íntegramente asintió esta ciudad, como a que se practique un novenario con la asistencia y formalidades acostumbradas en semejantes ocasiones; y, para que así se practique, Su Señoría dicho señor Provisor mandó se pase recado de urbanidad a los prelados de dichas comunidades para que a la hora prefinida se sirvan concurrir, no sólo a dicha procesión si(no) al referido novenario según práctica; y que los porteros de esta ciudad in continenti citen los gremios para que asistan con sus respectivos pendones a la insinuada Iglesia Mayor, como también dichas comunidades y a los vecinos de dicha calle Mayor para que la limpien, aseen y cuelguen sus ventanas y observen dichos vecinos esta deliberación bajo la multa de dos ducados aplicados en la forma ordinaria." (10 de mayo de 1775).

1800.- NUEVAS IMÁGENES DE LAS SANTAS

Contra lo que mucha gente cree, las imágenes de las Santas destrozadas durante la última guerra civil no fueron las primitivas, las antiguas del siglo XVI, sino otras que se habían tallado en 1800. Las viejas imágenes estaban tan deterioradas que, cuando salían en procesión, debían ser cubiertas con unos mantos para ocultar el desperfecto que los años habían causado en ellas. El párroco de las Santas, de sus propios bienes, mandó hacer en Madrid unas nuevas tallas. El 12 de mayo de 1800 el síndico del Ayuntamiento de Huéscar comunicó al pleno este asunto y la Corporación acordó hacerles un recibimiento especial aquel año.

"Propuesta del Síndico sobre las Santas Mártires de nueva construcción.

En este Cabildo dicho Sr. Procurador Síndico hizo presente que con motivo de que las Santas Mártires, Patronas de esta Ciudad, se hallaban alguna cosa indecentes por su antigüedad y por esta razón algo deterioradas, de manera que es necesario cubrirlas con capas de tela, dispuso don José de Robles, cura que fue en la Parroquia de dichas Santas, mandar hacer a su costa otras dos Santas Alodia y Nonilona por mano de uno de los escultores del Rey en la villa y corte de Madrid, lo que habiéndose verificado las ha remitido a esta dicha Ciudad, de una primorosa escultura y talla, de forma que no necesitan las capas con que las antiguas se cubrían y adornaban; y por lo tanto debía esta ciudad dar las probanzas oportunas, no sólo a que se bendigan con la mayor solemnidad en obsequio y veneración de dichas Santas, sino que se pongan en rogativa en la Iglesia mayor de esta ciudad a fin de que imploren de la Majestad Divina nos socorra con su santo rocío por necesitarlo en todo el término los sementeros que se hallan bastante atrasados por la falta de aguas que necesitan en el presente tiempo de primavera; y que fenecido el novenario en la forma acostumbrada se conduzcan y coloquen en su Parroquia nombrada de las Santas Mártires del Monte. De que enterada esta Ciudad, dando como da las más atentas gracias al citado cura por su acreditada devoción y costos que ha tenido, acordó: que los Señores Comisarios de funciones públicas pasen el correspondiente recado de urbanidad al Sr. Vicario de esta referida ciudad a fin que cite a su Cabildo Eclesiástico para que en el día que tengan a bien celebrar el suyo concurran dichos Comisarios a hacer presente la propuesta de dicho Sr. Procurador Síndico para que se determine el día en que se hayan de bendecir dichas Santas Mártires, y en el que se dé principio al novenario o rogativa propuesta, con sermón para el expresado día, y otro para el de acción de gracias, y así mismo el día en que se hayan de conducir y colocar en su Parroquia, para lo que acompañarán los referidos comisarios hasta dejar colocadas dichas Santas, y de haberlo efectuado darán cuenta a esta ciudad: Y para los gastos que se necesiten contribuirá esta dicha ciudad con los sesenta reales acostumbrados; quedando dicho Sr. Procurador Síndico en concurrencia de los Sres. Diputados en solicitar de que los vecinos devotos concurran con las limosnas que sea su voluntad para ayuda a costear los gastos que se necesiten: Y también se acordó se haga saber por voz de pregonero que las noches de los días que se bendigan, y celebre la función de acción de gracias iluminen todos los vecinos sus ventanas, que esta ciudad lo hará de su balcón con luminarias de tea en la Plaza, y a mayor abundamiento tendrá música en dicho balcón, todo en obsequio de las referidas Santas como sus Patronas."

El Cabildo Eclesiástico respondió que "con la mayor solemnidad se haría la bendición a las nueve de la mañana (del 17 de mayo) antes de tercia, seguiría la Misa con el sermón, y a las cinco de la tarde principiaría la procesión por los sitios acostumbrados, manifestándose el Señor para la mayor solemnidad en la citada Misa, y seguiría haciendo la rogativa en los días que la Iglesia no esté legítimamente ocupada, y que las Comunidades lo pueden hacer en las horas de siete y ocho de la mañana, y entendida de todo esta ciudad acordó que por dichos Sres. Comisarios que han practicado las diligencias se pase recado político a las Comunidades de Nuestros Padres Santo Domingo y San Francisco de esta ciudad para que se sirvan asistir a las horas referidas tanto de la procesión como de la rogativa, que se dé aviso al tesorero del Santísimo para que en el mencionado día y hora asignada concurra a la citada procesión como lo ha acostumbrado en iguales casos, y se cite por los porteros de esta ciudad a todos los gremios, que asistan con sus pendones a esta solemne función y se pregone al público para que le conste, barran las calles y adornen las ventanas por donde pase la procesión e iluminen esta noche las calles, todo bajo la multa de dos ducados; poniendo en el balcón de este ayuntamiento las luces que los Sres. Comisarios tengan a bien, concurriendo la música en obsequio de nuestras Santas Patronas."

1819.- EL ARZOBISPO DE TOLEDO CONCEDE INDULGENCIAS Y EL MANIFIESTO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DURANTE EL NOVENARIO DE LAS SANTAS

"En la ciudad de Huéscar, a veinte de diciembre de mil ochocientos diez y nueve: los señores Ciudad, Concejo, Justicia y Regimiento de la misma, que abajo aparecerán por sus firmas, juntos por Ciudad a su nombre acordaron lo siguiente:

En este cabildo, por parte del caballero procurador síndico general y personero del común, se manifestó un memorial que el mismo dirigió al Excmo. y Emmo. Sr. Arzobispo de Toledo con fecha veinte y dos de noviembre próximo, en el que hizo presente a Su Eminencia la particularísima devoción y respetos que los vecinos de esta ciudad tributaban a sus Patronas y Patricias la Santas Mártires del Monte llamadas Alodia y Nonilona, veneradas en su parroquia del mismo nombre y distante tres leguas de la población, desde cuyo santuario se trasladan a esta ciudad todos los años en procesión general para implorar por su poderosa intercesión remedio de la lluvia y, en varias ocasiones, de trabajos y calamidades públicas, con repique de campanas y sumo regocijo de los fieles, haciéndoles un solemne novenario en la parroquia mayor de Santa María, con asistencia del todo el clero y las comunidades, faltando únicamente a tan plausible y solemne función el mayor culto, que era el Manifiesto de Nuestro Señor Sacramentado; y para su logro suplicaba a Su Eminencia a nombre de este común de vecinos se sirviese conceder licencia perpetua para exponerlo a la pública devoción en los días del novenario y gracias que se tributaban a dichas Patronas en las citadas ocasiones, dispensando al mismo tiempo las demás gracias e indulgencias que tuviese a bien, a cuyo favor quedaría con todos los fieles eternamente reconocido. Y en su vista recayó un decreto de Su Eminencia que está al margen del memorial, y a la letra dice así:

DECRETO DE SU EMINENCIA

Madrid, 10 de diciembre de 1819

Concedemos nuestra licencia y permiso para que el día que se expresa se exponga el Santísimo Sacramento a la pública veneración de los fieles, observándose lo mandado en rúbrica y prevenido en edictos sobre Manifiestos. Así lo decretó y rubricó Su Eminencia el Cardenal Arzobispo, mi señor, de que certifico. Hay una rúbrica. Licenciado D. Manuel José de Gallego. Hay otra rúbrica.

Asimismo, dicho caballero síndico presentó otro despacho separado del propio Emmo. Sr. Cardenal, fecha del citado día diez del corriente, por el que su eminencia, para promover la devoción de las mismas Santas Mártires Patronas, se digna conceder cien días de indulgencia a todos los fieles por cada vez que devotamente rezaren a dichas Santas un Padrenuestro y Avemaría, y otros ciento a los que asistieren a la solemne función que anualmente se celebra en obsequio de las mismas. Cuyo despacho está firmado de Su Eminencia y autorizado del referido don Manuel José Gallego, su secretario. Y visto todo por el Ayuntamiento, acordó su obedecimiento y cumplimiento en todas sus partes por la grande satisfacción que le cabe en que se conserve y aumente el singular cariño y respeto que estos vecinos tributan a sus defensoras y Patronas; dio las debidas gracias al caballero Síndico por el particular celo y devoción que en ello ha acreditado en beneficio del común, y mandó se le devolviesen los documentos exhibidos para los demás fines que le convengan, librándole el testimonio o testimonios que pida.

Así se acordó y firmó por sus señorías, de que doy fe.

Licenciado Benítez

Peralta

Cánovas

Vázquez

Leonés

Abellán


Ante mí, Miguel Moreno Chavarrieta

1881.- REPARACIÓN DE LA ERMITA

La ermita de las Santas estaba muy deteriorada y el párroco decidió su reparación. Se pidió ayuda a las parroquias que formaban la vicaría oscense para sufragar los cuantiosos gastos que la obra estaba originando. Para animar a los fieles y que fueran generosos, se llevaron las imágenes en peregrinación a las distintas iglesias. Pero la obra no resultó tan fácil.

"Por el señor Presidente se dio cuenta de una comunicación, que en primero del actual, le dirige el señor cura párroco de las Santas Mártires del Monte, patronas de esta ciudad, en la que se manifiesta, que habiendo terminado la cuestación que, para reparar la ermita, se ha girado con las Santas Imágenes a todas las parroquias de esta vicaría, había determinado, que al otro día dos de dicho septiembre, entre seis y siete de su tarde, se entrarán en esta ciudad, por el puente de Santa Quiteria, por encontrarse en aquella fecha en la parroquia de La Toscana. ...Todo lo cual ponía en conocimiento del municipio, para que resolviese en la forma mas adecuada, y la corporación en su vista acordó: 1º. Aprobar lo hecho por el Señor Alcalde. 2º. Que no encontrándose la Ermita de las Santas en condiciones de recibir en su recinto las Sagradas Imágenes, con el fin de que estén en lugar donde se les pueda rendir el culto debido, a la vez que seguro, se trasladen a esta ciudad e Iglesia de Santa María. 3º. Que se anuncie al público, como se hace de costumbre la venida de Sus Patronas, y se ponga en conocimiento del Sr. Vicario y clero de esta ciudad, y 4ª. que la venida tenga lugar el día ocho del corriente, para lo cual se nombra de comisión a los señores concejales, Don Manuel Tejeo Valero, Don José Fernández García, Don Francisco García Rodríguez, la que se encargará de todo lo concerniente a la traída." (5 de septiembre de1881).

"Por la comisión encargada de la traída de las Santas, se presentó la cuenta del gasto hecho, que importa la suma de ciento cuarenta y cinco pesetas, y el ayuntamiento en su vista acordó: Aprobarla con cargo al capítulo del presupuesto corriente." (14 de septiembre de 1881).

"Por el Señor Presidente se manifestó, que el expediente formado por Don Diego Reina Cánovas, para las obras de reparación del templo de Nuestras Santas Patronas, había sido devuelto, para formarlo de nuevo, por no estar hecho con arreglo a los trámites legales, y con el fin de lo que resta con el referido templo, así como la parte han reparado ya con la limosna recogida para este objeto en los pueblos limítrofes no se inutilice a causa de los temporales de agua y nieve, que tan frecuentemente son este país, creía procedente hacer a los vecinos de esta ciudad una petición, con el objeto de allegar nuevos recursos, con que si no terminar las obras, a lo menos poner el templo en condiciones de que pueda resistir los rigores del invierno, en cuyo tiempo, si aun era necesario, podría formarse el expediente, para que por el Ministerio de Gracia y Justicia se facilitasen las sumas que faltasen para la completa reparación de dicha iglesia, y el Ayuntamiento, enterado, acordó: Aprobar lo propuesto por el señor alcalde, cuyas comisiones se compondrán también con el clero de esta ciudad." (3 de octubre de 1881).

"Por el Señor Presidente se manifestó, que siendo llegada la época en que anualmente se hace en honor de Nuestras Santas Patronas la función general y traslación a su santuario, por más que éste no se encuentre en disposición de recibir en su sagrado recinto tan veneradas imágenes, por si la Puebla de Don Fadrique, de la cual son así mismo patronas, disponía de llevarlas para hacerles las funciones que vienen de costumbre, se estaba en el caso de acordar el día en que esta ciudad se les había de hacer la función general, y en el que habían de ser trasladadas a su santuario, así como el nombramiento de la comisión encargada de llevar a efecto lo acordado. El municipio, en su vista, deliberó sobre el particular y acordó: Que la función religiosa y procesión general tengan lugar el domingo veintiocho del actual, que la traslación a su santuario se efectúe el día siguiente, y para llevar a efecto este acuerdo, así como para acompañar a su santuario las Sagradas Imágenes, se nombró una comisión compuesta por Don Nicolás García Rodríguez, Don Manuel Tejeo Valero, Don Francisco García Rodríguez y Don José Fernández García." (15 de mayo de 1882).

1883.- LAS SANTAS NO SUBEN A SU ERMITA EL LUNES DE PENTECOSTÉS

"Por el regidor síndico, Don Silvestre Sola-Vera Romo, se manifestó que desde tiempo inmemorial viene en costumbre celebrar la función religiosa que en obsequio de Nuestras Santas Patronas se hace anualmente el domingo de Pascua de Pentecostés, llevando tan sagradas imágenes a su santuario el lunes siguiente, a fin de que la villa de Puebla de Don Fadrique, de donde también son patronas, pueda celebrar la función, que en el mismo sentido que esta población, hace en honor de tan veneradas imágenes; mas en el presente año, con motivo de tener que asistir el ayuntamiento al escrutinio general de la elección de concejales, que ha de verificarse en la presente semana y en el mismo día trece, domingo de Pascua de Pentecostés, no puede asistir a la función religiosa que principia a las nueve de la mañana y no termina hasta después de las once, y como el escrutinio es a las diez y no puede demorarse, proponía a la corporación, se sirviese acordar, que la función de Nuestras Santas Patronas se celebre el domingo siguiente veinte de mayo, trasladando las Sagradas Imágenes a su santuario procesionalmente como de costumbre el lunes siguiente. El municipio, enterado, tomó en consideración lo propuesto por el Regidor Síndico, acordando conforme queda expresado, y a la vez procedió a nombrar los individuos de su seno que han de componer la comisión de festejos, para que ésta ponga en conocimiento del señor Vicario Eclesiástico el acuerdo del Ayuntamiento, y disponga lo conveniente para que la función y traslación se verifique con la suntuosidad que el caso requiere y viene en costumbre, resultando elegidos los señores concejales que compusieron la de traída, que lo son Don Francisco Manuel Ferrer, Don Nicolás García Rodríguez y Don Pascual Carrasco Fernández." (30 de abril de 1883).

1887.- EL TRONO DE LAS SANTAS SE GUARDA EN SANTA MARÍA

"Se dio cuenta de una comunicación que dirige a la Alcaldía el Sr. Vicario eclesiástico de esta ciudad, en la expresa lo conveniente que sería el traer a la población el trono de plata en que son conducidas las Santas Patronas en las funciones religiosas que en su honro se celebran por estos vecinos, en evitación de un siniestro que pudiera ocurrir en el santuario, donde no hay las suficientes seguridades para evitar un robo a mano armada. Enterado el Ayuntamiento, y comprendiendo lo razonable de la petición, acordó: que se traiga a esta ciudad el trono de plata citado, el que se depositará en la iglesia de Santa María la Mayor de esta población, a cuyo fin, por el señor alcalde se darán las órdenes correspondientes." (18 de enero de 1887).

"Por el Señor Presidente se manifestó que, en cumplimiento del acuerdo tomado por la corporación en veinticinco de enero último había mandado por el trono de las Santas Patronas, y el párroco del Santuario no solo entregó dicho trono, sino que también lo hizo de una lámpara, unas vinajeras con platillo, y una caja con su tapa, todo de plata, cuyos efectos se habían entregado en la Iglesia de Santa María, según recibo que presentaba, expedido por Don Victoriano Vera, vicario de esta ciudad, y que el costo que había tenido la traída de citadas alhajas importaba diecisiete pesetas y cincuenta céntimos, según la cuenta presentada por el guardia municipal Antonio Blanes". (1 de febrero de 1887).

"El Ayuntamiento, teniendo en consideración el reciente robo de alhajas que se ha verificado en la iglesia de la inmediata villa de Puebla de don Fadrique, y la circunstancia de que la de nuestras Santas Patronas está situada en despoblado, por unanimidad acordó que se trasladen a esta ciudad las andas y urna de las imágenes, y se custodien en paraje seguro." (5 de noviembre de 1890).

1890.- LAS SANTAS ENTRAN EN HUÉSCAR DESDE LA ERMITA DEL ÁNGEL

El Ayuntamiento acordó "que el lunes siete de abril próximo se traigan las Santas Patronas, guardándose en su traslación y entrada en la localidad las formalidades que desde los tiempos más remotos vienen en costumbre.

Que en razón a que el río Brabata viene muy crecido, y si el paso no es imposible es peligroso, que la traslación tenga efecto por Campofique, depositándolas en la ermita del Ángel para la entrada oficial, que se efectuará a las seis de la tarde de dicho día por la calle de San Francisco hasta la iglesia de Santa María, en que quedarán depositadas durante su estancia en la población." (31 de marzo de 1890).

1902.- RESTAURACIÓN DE LAS IMÁGENES DE LAS SANTAS

Cien años después de su adquisición, las imágenes de las Santas se habían estropeado. El Ayuntamiento de Huéscar las mandó llevar al taller de "Hijos de Miguel Gusi" en Barcelona para su restauración, y corrió con los gastos. Dos meses después, las Santas regresaban triunfalmente a su tierra. La novena de aquel año fue predicada por el célebre Magistral Domínguez, de Guadix.

"El Sr. Alcalde manifestó, que habiéndose acordado por el Ayuntamiento y Junta Municipal incluir en el artículo 3º del capítulo 9º de gastos, un crédito de quinientas pesetas para restaurar las esculturas de las Santas Patronas, deterioradas por el transcurso del tiempo, el viento y accidentes atmosféricos; con el fin de que estos trabajos artísticos se hiciesen con oportunidad, y no se diese el caso de que llegase la época en que según costumbre deben trasladarse solemnemente a esta ciudad, y la operación no estuviese terminada, anticipandose a la aprobación del presupuesto había dispuesto el traslado de dichas imágenes a Barcelona, y que la restauración se estaba haciendo en la casa de "Hijos de Miguel Gusi" de dicha capital, después de haber adquirido excelentes referencias de dicha casa y prometiéndose que la obra ha de complacer a todos los que la examinen, teniendo a la vez confianza en que se dará por terminada con oportunidad. Enterado el Ayuntamiento, por unanimidad acordó: En primer lugar dar un voto de gracias al Sr. Alcalde por su previsión y acierto en no encomendar obra de tal importancia a un artista desconocido, sino a una casa tan acreditada como la de los señores "Hijos de Miguel Gusi"; y en segundo, autorizarle para que disponga del crédito de referencia para pagar los gastos de conducción de las imágenes, desde su santuario a esta ciudad, desde ella a Barcelona y viceversa, con más el importe de la obra, luego que ésta se realice y sea conocido; y en caso de que estos gastos excediesen de la consignación, que pueda hacer uso en la parte que sea necesaria de otro crédito de setecientas cincuenta pesetas, consignado en el mismo capítulo y artículo para los gastos que ofrezcan las funciones religiosas de traída y llevada de las Santas Patronas." (3 de enero de 1902).

"Por el Regidor Síndico se hizo presente que era ya llegada la época de trasladar a esta ciudad las imágenes de Nuestras Santas Patronas, según viene en costumbre, y como quiera que han llegado de Barcelona, recientemente restauradas, creía conveniente que el acto se verificase por la calle de San Cristóbal, principio de la carretera de esta ciudad a Cúllar-Baza. El Sr. Alcalde añadió que tenía conocimiento de que por iniciativa de algunos particulares se preparaba el decorado del trayecto de dicha carretera, comprendido entre el casco de la población y el punto en que principia el término municipal, y que se preparaba la celebración de una misa de campaña en dicho sitio, a cuyo fin se le había invitado para que pidiese el permiso correspondiente a su Excma. el Cardenal Arzobispo de Toledo, la cual había sido concedida. El Ayuntamiento oyó todo esto con satisfacción y acordó nombrar en comisión a los señores concejales Don Enrique Díaz Martínez y Don Luis Gómez Benedicto, para que en unión del Sr. Alcalde dispongan lo conveniente para que el acto revista toda la solemnidad que merece, facultando a este último para que haga uso de las cantidades consignadas en presupuesto, tanto para festejos como de imprevistos, si fuese necesario." (26 de marzo de 1902).

"Por el Sr. Presidente se manifestó que la función de gracias en honor de Nuestras Santas Patronas debía celebrarse según costumbre, el domingo dieciocho de los corrientes, y la traslación debía tener lugar el diecinueve, que haciéndose intérprete de los deseos de todos los individuos de la Corporación y del vecindario en general, había propuesto a Sr. Don José Domínguez, Canónigo Magistral de la Catedral de Guadix, que viniese a predicar el sermón en dicho día, teniendo contestación favorable. El Ayuntamiento oyó con satisfacción esta agradable noticia, acordando nombrar en comisión a los señores concejales Don Luis Gómez Benedicto y Don Manuel Cánovas Carrasco para disponer lo necesario en la romería del diecinueve, facultando al Sr. Alcalde para que libre los gastos que por tales conceptos ocurran, con cargo al artículo correspondiente de corriente presupuesto, y si éstos excediesen a causa de los muchos que ha ofrecido la restauración de las Imágenes y portes, que libre el exceso del capítulo de imprevistos." (12 de mayo de 1902).

1912.- RELIQUIA DE LAS SANTAS

A petición de las autoridades civiles y eclesiásticas oscenses, el Obispo de Lérida, D. Juan Antonio Ruano Martín, concedió a la parroquia de Santa María unas partículas de los restos mortales de las Santas Alodía y Nunilón, tomadas de los conservados en Adahuesca.

Los dos fragmentos óseos se exponen en un relicario de plata con las paredes de cristal y signado en lacre con el sello episcopal. Encerrada en el pie del relicario se encuentra la "auténtica", certificado de autenticidad de la reliquia, documento que atestigua que los huesos proceden verdaderamente del sepulcro donde reposan los cuerpos de las Santas.

La "auténtica" está firmada y sellada con el escudo del obispo con fecha de 8 de julio de 1912. El documento permanece escondido en el relicario, como signo fiable de la autenticidad de las reliquias de nuestras Patronas.

1915.- NUEVA URNA PARA LAS SANTAS, PERO DE MADERA

La urna de las Santas era una joya de plata. Pero los sucesivos traslados y el no excesivo buen trato la deterioraron en varias ocasiones. El Ayuntamiento decidió sustituirla por otra parecida, pero de madera. Toda precaución era poca. Desgraciadamente, años después desaparecería para siempre.

"En vista de los deterioros y roturas que viene sufriendo la urna de plata de las imágenes de las Santas Patronas en sus periódicos traslados a Puebla de Don Fadrique y a esta ciudad, lo cual ha ocasionado varios gastos de consideración abonados por esta caja municipal, el Ayuntamiento acordó que se haga otra urna exactamente igual que la de plata, pero de madera, para utilizarla cuando se trasladen las imágenes a Puebla de Don Fadrique y a su santuario, y que la de plata se guarde en la iglesia parroquial de Santa María, en evitación de nuevas roturas; y que el Sr. Alcalde dirija atenta carta al de dicha villa participándole este acuerdo para conocimiento del vecindario, y con el fin de que jamás pueda interpretarse que dicha resolución obedece a móviles egoístas, sino al natural deseo de conservar la mencionada urna, que, de destruirse, sería casi imposible su sustitución por otra de igual calidad."

1. Posiblemente el Ayuntamiento llevaba razón. La ermita de las Santas llevaba construida más de un siglo. En 1515, el bachiller Gonzalo de Peñalosa, gobernador de Huéscar, habla de ella en un documento que se transcribe en el Responsorio de los curas de Huéscar de 1782. Y hubiera sido bastante extraño que en tan dilatado espacio de tiempo no hubiese sido bendecida.

2. Hablando de bendiciones, puede ser interesante hacer saber que Su Santidad el Papa Juan Pablo II bendijo en el Vaticano unas imágenes de las Santas Alodía y Nunilón el pasado 11 de octubre del año 2000. Las tallas, en madera policromada, de 87 centímetros de altura, son obra del escultor valenciano José Ordaz Espinosa y han sido doradas por el decorador Francisco Greses. Las imágenes y un relicario con unos fragmentos óseos donados por el monasterio de San Salvador de Leyre pertenecen a la Hermandad de las Santas de Benimaclet (Valencia), fundada en noviembre de 1999 por su primer y actual presidente, José María Morenilla, en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Esta hermandad cuenta con unos 300 miembros, 50 de los cuales estuvieron presentes en Roma en el acto de bendición.

 


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